lun 17a. Ordinario año Par (Id=506)

Antífona de Entrada

Escucha, Señor, y respóndeme; salva a tu siervo que confía en ti. Ten piedad de mí, Dios mío, pues sin cesar te invoco.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Dios nuestro, tú que puedes darnos un mismo querer y un mismo sentir, concédenos a todos amar lo que nos mandas y anhelar lo que nos prometes para que, en medio de las preocupaciones de esta vida, pueda encontrar nuestro corazón la felicidad verdadera.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Este pueblo será como este cinturón, que no sirve para nada

Lectura del libro del profeta Jeremías
13, 1-11

El Señor me dijo:
"Vete a comprar una faja de lino y póntela en la cintura, pero no la metas en el agua".
Yo compré la faja, como me había dicho el Señor, y me la puse en la cintura. De nuevo el Señor me dijo:
"Toma la faja que has comprado y que llevas puesta, vete al Eufrates y escóndela allí en la grieta de una roca".
Fui y la escondí junto al Eufrates, como el Señor me había mandado. Mucho tiempo después el Señor me dijo:
"Vete al Eufrates a buscar la faja que te mandé esconder allí".
Fui al Eufrates, tomé la faja del lugar donde la había escondido; la faja estaba ya podrida y no servía para nada. Entones el Señor me habló así:
"Así dice el Señor: De la misma manera voy a deshacer el orgullo de Judá, la gran soberbia de Jerusalén. Este pueblo malvado, que se niega a obedecer mis mandatos, que hace caso a su corazón endurecido y va detrás de otros dioses para darles culto y postrarse ante ellos, quedará como esa faja que ya no sirve para nada. Pues como la faja se ata a la cintura del hombre, así me había atado yo a los habitantes de Israel y de Judá, palabra del Señor, para que fueran mi pueblo, mi honra, mi alabanza y mi honor, pero no me han hecho caso".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Dt 32, 18-19.20-21

Abandonaron a Dios, que les dio la vida.

Despreciaste a la roca que te engendró, y olvidaste al Dios que te dio a luz. Lo vio el Señor y rechazó, lleno de ira, a sus hijos y sus hijas.
Abandonaron a Dios, que les dio la vida.

Dijo: Voy a ocultarles mi rostro, y veré qué les espera; pues es una raza pervertida, hijos sin lealtad. Me han dado celos con un dios que no es dios, me han irritado con sus ídolos vacíos; pues yo les daré celos con un pueblo que no es pueblo, los irritaré con una nación necia.
Abandonaron a Dios, que les dio la vida.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Por su propia voluntad el Padre nos engendró por medio del Evangelio, para que fuéramos, en cierto modo, primicias de sus criaturas.
Aleluya.

Evangelio

El grano de mostaza se convierte en un arbusto y los pájaros hacen su nido en las ramas

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
13, 31-35

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente:
"Sucede con el Reino de los cielos lo mismo que con un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su campo. Es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece es mayor que las hortalizas y se hace como un árbol, hasta el punto que los pájaros del cielo pueden anidar en sus ramas".
Les dijo otra parábola:
"Sucede con el Reino de los cielos lo mismo que con la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que fermenta todo".
Jesús expuso todas estas cosas por medio de parábolas a la gente, y nada les decía sin utilizar parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta:
"Hablaré por medio de parábolas, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Dios nuestro, que por medio de un sacrificio único, el de Cristo en la cruz, nos has adoptado como hijos tuyos, concede siempre a tu Iglesia el don de la unidad y de la paz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Proclamación del misterio de Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro .
Cuya muerte celebramos unidos en caridad, cuya resurrección proclamamos con viva fe, y cuyo advenimiento glorioso aguardamos con firmísima esperanza.
Por eso,
con todos los ángeles y santos, te alabamos proclamando sin cesar:
[Misa]

Antífona de la Comunión

La tierra está llena, Señor, de dones tuyos de ti proviene el pan y el vino que alegra el corazón humano.

[Misa]

Oración después de la comunión

Oremos
Completa, Señor, en nosotros la obra redentora de tu amor y danos la fortaleza y generosidad necesarias para que podamos cumplir en todo tu santa voluntad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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